y cortar todo de raíz fue la solución más acertada, digo yo, no te veo, no me ves; de seguro nisiquiera me extrañas, con toda esa nueva vida que llevas ahora... cobarde me siento a veces por no buscarte; infelíz soy cada vez que recuerdo que estoy fuera de tu vida, que me mantengo fuera de ella, aunque quisiera siempre estar con vos. Ernesto Cardenal, poeta, dice que podré amar a otros como te amaba a tí, pero que a tí no te amarán como te amaba yo... cierto o no, no importa, yo estoy roto; como ese adorno que compraste hace mucho tiempo atrás y finalmente un día no va más no va más y se rompe... así, roto, como un "elemento decorativo" roto. que suerte!
cansa, ya no ver en mí más que un instante de placer... igual con los otros; gracias, de todos modos.
tranquilos, que sólo a mí, suelo hacer daño. Y regresé a la maldición del cajón sin su ropa, a la perdición de los bares de copas, a las cenicientas de saldo y esquina, y, por esas ventas del fino Laina, pagando las cuentas de gente sin alma que pierde la calma con la cocaína, volviéndome loco, derrochando la bolsa y la vida la fui, poco a poco, dando por perdida.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

2 comentarios:
uichhhhhhhhhhh, hecha un poco de sal y luego lamela, que la noche no se individualiza.
un bareto mojado, si prende
Publicar un comentario